Quien Marcó la Historia

Su historial era impecable, de lo único que pecaba de era de ser un buen esposo y un vecino tranquilo. Quien gatilló sus ansias de sangre y violaciones fue una puta, la cual inento robarle mientras él le ofrecía cariñosamente dinero a cambio de sexo. Sin pensarlo dos veces la golpeo hasta quitarle todo indicio de vida de su cuerpo, luego, como se deja una bolsa de basura en la calle para que el camion la recoja, Julio Perez dejó a Graciela en una playa para que el sol comenzara con la descomposición de su cuerpo.

Aquel dia nació el sicópata de Alto Hospicio y también las constantes desapariciones de jovencitas, a las que violaba y asesinaba sin remordimiento alguno, solo una preocupación rondaba en su mente, la de limpiar cuidadosamente las manchas de sangre y huellas digitales de su auto. Después de cada crimen se lavaba y peinaba con el fin de parecer intachable ante su familia. Las noticias anunciaban como las niñas se desvanecian en el aire, la explicación era que se iban de aquel lugar para buscar una mejor condición de vida. "El Segua" como el decían en su infancia, miraba la televisión sin perder ni un milimetro de calma, sin resaltos ni temblores que evidenciaran una supuesta implicancia en los hechos. Chorizo siempre mirando hacia adelante y pensando en volver a ver el pánico en los ojos de otra muchacha.

Prolijo en su trabajo, los carabineros no daban con él culpable. Solo los errores hacen que caigan los grandes y así fue lo que pasó con Julio. Barbara fue el nombre de su nemesis y es que esta chica haciendo esfuerzos inhumanos logro llegar a la carretera ensangrentada, sobrevivió a los ataques y violaciones por lo que la denuncia era cuestión de tiempo, al igual que la aprensión del bastardo. El 3 de octubre del 2001 es la fecha en que el sicópata, por fuerzas mayores, dio su obra por concluida.

1 comentarios:

  Anónimo

23 de septiembre de 2008 a las 15:58

Este es un caso real donde queda demostrada la eficacia práctica de la milenaria y tan propiamente masculina técnica del "Combo y Arrastre". Existen pruebas, en antiguas crónicas españolas, de su uso corriente entre Mapuches, Kawescar, y otros pueblos originarios del sur de Chile.
Lamentablemente nuestra sociedad condena el uso de la fuerza y el sexo sin consentimiento, dada su precaria comprensión de las necesidades humanas y sobre todo de las artes amatorias, convirtiendo el placer sexual en tabú y confinándolo y reduciéndolo a las relaciones que puedan caber en el lecho marital.
De hecho, el 51% de los chilenos se declara insatisfecho sexualmente.
Y una nota del diario La Nación decía hace poco "Chilenos amplían sus prácticas sexuales: Para salir de la rutina muchas parejas hoy están dispuestas a buscar nuevas formas de estimularse y de estimular al otro y, dentro de esta búsqueda, la pornografía, juguetes y hasta “swingers” son bienvenidos". Si esto es así cabe preguntarse porque no podemos disfrutar también con niños y niñas, o animales si a alguien le interesa.
Creo que debería discutirse más el tema en Chile y no ser tan cerrados de mente, como lo pretende el sistema neoliberal y el Gobierno de la "Señorita" Michelle Bachelet, que cuando andubo por Europa se dedicó a putear de lo lindo, pregúntenle por su estadía en Holanda, y hoy cierra los ojos a todo lo que suene a sexualidad, como la mayoría de las viejas cínicas que componen nuestra patria.