Por orden judicial, a los 11 años, es confinado en un hogar de menores de Llolleo. Prematuro el joven, a los 14 ataca sexualmente a una profesora alemana en compañia de dos colegas de la población María Caro. Pero sin lugar a dudas, el crimen que lo coloca en el estrellato de la delicuencia en Chile, fue la demostración de amor hacia su polola. No fueron caricias las que dio, sino golpes para violarla, no fueron dulces los que regaló, sino palos hasta matarla, y luego, sin remordimiento alguno, la descuartizó con el fin de devorar sus restos. 

"El Tila" definitivamente impuso la pauta en cuanto a enfermizos homicidios y desquiciados robos se trata. Obras como las del sicópata de la Dehesa, hacen recordar lo animal que puede llegar a ser el ser humano, la sangre y el sexo sin consentimiento como adicciones producto de un problema mental o quizas como acciones innatas propias de nuestra naturaleza. ¿Donde radica el límite entre el salvajismo y la civilización emborrachada de normas conductuales ligadas una visión racional?.
La desesperación de Roberto Martinez Vasquez lo empujó al suicidio, colgandose de su celda usando sus pantalones como soga ejecutoria. Probablemente fueron las voces de sus víctimas lo que perturbaba su calma, o el sentir el odio de una sociedad que no perdona hijos de puta desalmados que viven del daño, la sangre y la fuerza.



